Soy una mujer de 32 años, profesionista, vivo en la Ciudad de México y me he dedicado por años a la comunicación y el marketing social. Siempre fui una persona activa, sociable, entusiasta, pero hace dos años, todo cambió. Me diagnosticaron epilepsia generalizada. Desde entonces, mis días comenzaron a girar en torno al miedo y la incertidumbre.
Convulsiono más de cinco veces por semana. En algunas ocasiones puedo sentarme o acostarme antes de perder el control, pero otras veces simplemente caigo, sin tiempo de reaccionar. Me he golpeado la cabeza, me he cortado, me he despertado en el suelo, desorientada y sola. Salir de casa dejó de ser una opción segura. Poco a poco, mi mundo se fue cerrando. Dejé de trabajar, de ver a mis amigos, de hacer lo que me gustaba. Vivía atrapada entre las paredes de mi hogar y entre los límites que la epilepsia me imponía.
Mi pareja ha sido mi mayor apoyo, pero también llegó un punto de desgaste emocional enorme para ambos. Vivíamos con miedo, con ansiedad constante. ¿Y si me pasaba algo estando sola? ¿Y si no había nadie cerca para ayudarme? ¿Y si un día… no despertaba?
Fue entonces cuando conocimos a Owen Care y el programa de Perros de Alerta Médica. No sabíamos que existía algo así, mucho menos que podría significar un antes y un después. Aplicamos con la esperanza de encontrar algo de alivio. Lo que encontramos fue mucho más: encontramos vida.
Mi perro de alerta médica Owen Care no es una mascota. Es un monitor médico viviente. Me acompaña a todas partes, detecta cambios en mi cuerpo antes de que yo siquiera sepa que voy a convulsionar. Me avisa con tiempo para que pueda sentarme, acostarme, o llamar a alguien. Me ayuda a prevenir golpes, caídas, accidentes. Cuando ya estoy en crisis, se queda conmigo, me protege, busca ayuda si la necesita. Es mi guardián, mi escudo, mi compañero.
Gracias a él, volví a salir a la calle. Volví a caminar por un parque, a ir al cine, a asistir a reuniones pequeñas, a visitar a mi familia. Volví a tener confianza. Y lo más importante: volví a trabajar. A mi ritmo, desde casa o en espacios seguros. Pero volví a sentirme útil, valiosa, viva.
Mi pareja también respira diferente. Ya no vive con el terror constante de recibir una llamada de emergencia. Nos ha devuelto la calma, la esperanza, la posibilidad de hacer planes. No exagero cuando digo que este perro salvó mi vida, mi relación, y mi futuro.
A quienes viven con epilepsia o cualquier condición médica que limite su autonomía: hay caminos. Hay aliados. Hay soluciones que no están en un frasco de pastillas. Owen Care me dio una segunda oportunidad, con el entrenamiento más amoroso, profesional y humano que he visto.
Mi perro no solo detecta mis crisis. Detecta mis emociones. Se acuesta a mi lado cuando lloro, me hace reír cuando estoy triste, y me da fuerza cuando me siento débil. En los peores días, él es mi motivo para seguir.
Hoy, gracias a él, vuelvo a tener una vida. Y eso, para mí, es un milagro.
¿Tú o alguien que conoces vive con epilepsia u otra condición médica que requiere apoyo constante?
Los Perros de Alerta Médica de Owen Care pueden transformar vidas. No estás sola. Escríbenos, pregunta, infórmate. Hay una comunidad dispuesta a ayudarte, y tal vez, un amigo de cuatro patas esperando por ti.
👉 Conoce más en www.owencare.org
👉 Agenda una llamada o contáctanos para conocer el proceso.
La vida puede volver a ser tuya. Un paso a la vez, con un compañero incondicional a tu lado.