RETOS DE ACCESIBILIDAD PARA USUARIOS DE PERROS DE ASISTENCIA EN MÉXICO
Instroducción:
Falta de capacitación en lugares públicos
Faltan derechos y comprensión: Es común que en centros comerciales, restaurantes o tiendas los empleados no entiendan el papel de un perro de asistencia. A veces nos dicen “no se aceptan perros” o muestran desconfianza. Para nosotros, mamás de niños con autismo, estos perros no son mascotas sino apoyos médicos: ayudan a nuestros hijos a sentirse seguros, calmar la ansiedad o responder ante emergencias (por ejemplo, detectar convulsiones o prevenir crisis).
La buena noticia es que la ley mexicana protege este derecho. Por ejemplo, la Ley de Protección a los Animales de la CDMX establece que “todo perro de asistencia tiene acceso libre e irrestricto al espacio público, establecimientos mercantiles, instalaciones o transportes… sean de carácter público o privado”, siempre que vaya con la persona a la que asiste. Es decir, legalmente no pueden negarnos la entrada ni cobrarnos extra por llevarlo.
Además, la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad menciona a los perros guía y animales de servicio como apoyos certificados para la vida diaria, y otros ordenamientos (como el artículo 58 de la Ley Federal del Consumidor) prohíben condicionar o negar servicios a personas con discapacidad. Si alguien nos recrimina, podemos explicar con calma que el perro de asistencia es un “equipo médico” más, no una mascota, y que tenemos respaldo legal.
“¿Por qué no me dejan entrar con el perro?”: Cómo responder cuando niegan el acceso a tu hijo y su perro de asistencia
- ¿Qué hacer ante el rechazo? Mantén la calma. Explica de manera amable y educada qué hace el perro por tu hijo y que es su derecho estar allí. Si el personal no sabe de las leyes, ofrece copia de un documento o enlace (por ejemplo, el boletín de Conapred advierte que “no se pueden negar o condicionar derechos” ni cobrar cuotas extraordinarias por animales de asistencia). A veces solo requieren información; otras veces habrá que pedir hablar con el encargado.
- Sensibilización rápida: Lleva siempre a mano un documento con las leyes aplicables (por ejemplo, un pequeño recorte de artículos) o muestra el chaleco oficial del perro y la credencial de identificación del perro de asistencia. Una mamá narra: “Cuando entramos a un restaurante y nos dijeron que no podían aceptar al perro, mostré en mi celular el fragmento de la Ley de Animales de CDMX y al final el encargado no tuvo más remedio que dejarnos entrar. Salió contenta la dueña, nos pidieron disculpas y hasta aprendieron algo”.
- Ejemplo inspirador: Imaginemos el caso de Ana, madre de Lucas, un niño con autismo de 6 años que va con su perrita Zuri entrenada para calmarlo en crisis. Ana fue a comprar con Lucas y Zuri a una tienda departamental. Al principio el guardia le cuestionó la entrada del perro. Ana le explicó serenamente los motivos médicos y mostró la credencial de Identificación emitida por la Escuela de Entrenamiento para Perros de Asistencia Owen Care. Habló de la ley que obliga a dejar pasar a los perros de asistencia y del “no cobro extra”. Gracias a eso, el guardia no sólo permitió el acceso, sino que además se comprometió a informar a sus compañeros. Este ejemplo nos recuerda que la información y la calma abren puertas.
- Capacitación continua: Lamentablemente, la falta de capacitación es real, pero podemos contribuir: si el personal está dispuesto, podemos sugerirles cursos de sensibilización. Incluso organizaciones como Conapred, COPRED o la CDHCDMX ofrecen materiales para enseñar al personal a convivir con personas con discapacidad. Al final, recordemos que la ley está de nuestro lado y que al explicar nuestro caso educadamente podemos cambiar actitudes y contribuir a la inclusión.